Gran Terminal Terrestre Plaza Norte solo opera con el 30% del flujo habitual de viajeros

en: Infraestructura Vial

El impacto de la pandemia en las empresas de transporte terrestre en el Perú es cuantioso. Soyuz es solo el ejemplo más notorio de ello, pero hay muchas otras medianas y pequeñas empresas que también han cerrado sus operaciones tras las prolongadas cuarentenas.

Hoy, que los viajes en bus ya se han reanudado –después de cuatro meses de paralización- el flujo de pasajeros aún es insipiente. En el Gran Terminal Terrestre Plaza Norte solo embarcan y desembarcan al día unas 9.000 personas, un 70% menos respecto a un día normal, es decir, pre COVID-19, revela su gerente de operaciones Alberto Cruz.

Recuerda que antes del nuevo coronavirus, entre embarque y desembarque, tenían un flujo diario de 30.000 personas en un horario extendido de 24 horas y sin límites de destino; ahora operan al 30% desde su reinicio (hace 15 días), solo hasta las nueve de la noche por el toque de queda y no al 100% de rutas.

“Sabemos y reconocemos que el bolsillo de los peruanos está golpeado y que la gente tiene miedo a contagiarse, pero también creemos que el Gobierno debe dar un mensaje claro a las empresas y a los viajeros para generar confianza y no más incertidumbre”, asevera.

Chiclayo, Trujillo y Piura son los destinos hacia donde van y desde donde llegan más los pasajeros, detalla. “Los motivos de viaje en muchos casos se da por temas económicos ya que la vida es menos cara en provincias, para reencontrarse con su familia y para visitar a familiares que están solos”, comenta.

CUARENTENA FOCALIZADA

En el terminal, señala Cruz, son alrededor de 26 empresas (22 nacionales y 4 internacionales) que se han visto afectadas por la cuarentena focalizada en los departamentos de Arequipa, Ica, Junín, Huánuco, San Martín y Madre de Dios y Áncash, y otras cinco por no poder llegar a las provincias de Cajamarca, Jaén y San Ignacio (Cajamarca) y La Convención (Cusco).

Precisa que estas empresas están evaluando como solución alternativa sacar autorizaciones para hacer viajes hacia el norte.

A la fecha, de las 130 firmas de transporte que operan en el terminal solo 60 están activas, alrededor de 13 pequeñas han rescindido contrato, las demás están a la espera de operar sus rutas de siempre y en el proceso de adecuación a los protocolo de bioseguridad.

“La expectativa antes de esta medida era poder operar a un 50%, ahora la situación cambió y esperamos llegar a un flujo de 450.000 viajeros al mes (embarques y desembarques) a fines del 2020, en la medida que los contagios disminuyan, que el horario de atención de amplíe, se levante el aislamiento social obligatorios en los destinos mencionados y se tengan mejores luces de una vacuna”, estima el ejecutivo.

Además, proyecta una recuperación progresiva a partir de la mitad del 2021. “Cuando la gente se sienta segura va a salir por esa ansiedad contenida y el estrés del confinamiento”, considera.

En el 2019, desde el terminal se embarcaron y desembarcaron alrededor de 9 millones de pasajeros.

MEDIDAS DE SEGURIDAD

Asegura que el Gran Terminal Plaza Norte es uno de los más seguros del país, ya que cumple estrictamente con los protocolos de bioseguridad, no solo al ingreso (hasta que el pasajero aborda al bus), también al desembarcar.

“Cuando un bus llega se estaciona en la rampa de embarque y no puede abrir sus puertas hasta que el conductor y la tripulación pasen por la medición de temperatura, la desinfección de zapatos y de manos con alcohol en gel. Luego se desinfecta la bodega y se permite a los pasajeros bajar de cinco en cinco”, relata Cruz.

Explica que a su salida, nuevamente, pasan por el mismo protocolo.

“No hay terminal que tenga un túnel de desinfección. Al ingreso, además, la primera toma de temperatura se da a través de sensores, al igual que la desinfección de manos. En la boletería se procede a hacer lo propio con la maleta y el pasajero al subir al bus otra vez pasa por los mimos controles de seguridad”, asegura.

Incluso, los buses (de destino) también son desinfectados antes de ser abordados y se verifica que los buses que legan desde otras sedes también hayan cumplido con ello.

La inversión en las medidas de seguridad implementadas han sido asumidas en su totalidad por el terminal, y ante la inoperatividad de las empresas de transporte se optó por no cobrarles por 120 días y ahora también están realizando descuentos escalonados según el tamaño de la empresa y su movimiento de pasajeros, puntualiza Cruz.

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